ROCKY MOUNTAIN, EL CABALLO DE LAS MONTAÑAS ROCOSAS

El Rocky Mountain es un caballo poco conocido fuera de Estados Unidos pero aquellos que tienen la posibilidad de montar uno caen rendidos ante sus encantos. Noble, tranquilo, delicado y a la vez resistente y rústico. Una raza perfecta para disfrutar del ocio al aire libre a lomos de un animal con una apariencia singular y un carácter inigualable.

El origen del Rocky Mountain se sitúa a finales del siglo XIX por lo que estamos ante una raza reciente. Sin embargo, a pesar de su corta existencia se ha convertido en un animal muy apreciado en Kentucky e, incluso, fuera de las fronteras estadounidenses

Todo comenzó cuando, por aquella época, llegó al citado estado norteamericano un joven caballo macho de capa chocolate y crines y cola rubias traído desde las Montañas Rocosas. Por su forma de moverse y su buen temperamento fué usado como semental para mejorar las razas locales, de las que acabaría surgiendo poco a poco la raza de caballos Rocky Mountain. 

Gracias a su versatilidad, resistencia y docilidad fueron usados para multitud de tareas, desde el campo hasta para tirar de carretas. Con el inicio de la I Guerra Mundial la raza comenzó también a ser usada por los ejércitos, que aprovechaban su buena predisposición para el trabajo incluso en zonas de difícil acceso. Por desgracia, esta popularidad hizo que su número disminuyera de forma drástica.

Salvar una raza: la historia de Sam Tuttle y Old Tobe

Sam Tuttle fue un gran amante y uno de los criadores más importantes de caballos Rocky Mountain del mundo. En su rancho de Spout Springs Tuttle comenzó a seleccionar y criar con los mejores ejemplares, tratando de conservar las cualidades de estos magníficos animales. De hecho, gracias a él la raza logró sobrevivir incluso a la mecanización del campo durante la década de 1950.

Ya en el año 1960 Tuttle se hizo con la concesión que le permitía realizar rutas ecuestres por el Parque Natural Bridge State. Uno de los ejemplares que formó parte de estos primeros paseos fue Old Tobe, quizás el mejor semental criado por Sam, quien a pesar de ser un reproductor en activo mostró siempre un carácter dócil y tranquilo incluso con los jinetes más inexpertos. Cuenta la leyenda que todo el mundo que lo montaba se enamoraba de él. 

Old Tobe fué semental hasta los 34 años y murió con 37 años. Actualmente, muchos de los mejores Rocky Mountain provienen de su línea de sangre y algunos de ellos muestran su carácter, agilidad, fuerza y longevidad.

Algunos años después, en 1986, un grupo de amantes de estos animales crearon la Asociación del Caballo de las Montañas Rocosas (Rocky Mountain Horse Association RMHA) con el fin de conservar la raza, tan apreciada entre los habitantes de Kentucky. Esta asociación creó un grupo de expertos que supervisan a cada animal que solicita ser incluido en el libro de la raza.

Así son los Rocky Mountain

Los Rocky Mountain se caracterizan por ser caballosde tamaño medio, con una alzada que va desde los 142 centímetros hasta los 160 centímetros. Tienen una espalda amplia con una inclinación de los hombros de de 45 grados, unos ojos grandes y oscuros con una mirada atenta y orejas rectas y bien formadas. Es un animal fuerte y resistente que soporta bien las bajas temperaturas sin excesiva protección y puede criarse en semilibertad con una alimentación a base de pasto y forraje.

Esta raza puede tener cualquier color sólido del pelaje aunque su capa más habitual y apreciada es la marrón chocolate, en sus distintas tonalidades, con una crin y cola rubias. También se han aceptado las capas negra, castaña, laurel y palomino, ejemplares con marcas en la cara siempre que sean de pequeño tamaño y con calcetines que no superen la rodilla ni el corvejón.

Su principal característica es su forma de moverse. En su paso natural pueden contarse los cuatro golpes de sus cascos de forma clara, con movimientos rítmicos y armoniosos, en el orden pie izquierdo-mano izquierda-pie derecho-mano derecha. Se trata de un gesto propio de la raza que no requiere ningún entrenamiento. 

En cuanto a su carácter destaca su delicadeza, sensibilidad y nobleza. Los Rocky Mountain son animales tranquilos que disfrutan de la compañía de los humanos. Tienen un trato fácil, razón por la que se recomiendan para cualquier jinete inexperto, especialmente niños. Agradecen el contacto con otros caballos y disfrutan del juego y la socialización con los de su especie, por lo que se debe prestar atención a esto para proporcionarles un entorno que permita su estabilidad emocional.

En sus inicios los Rocky Mountain eran apreciados por su gran versatilidad. Se emplearon para arar los campos, mover el ganado bovino, dar paseos, montar a pelo e, incluso, se enganchaban en carretas o pequeñas calesas para desplazarse. Era frecuente que estos animales fueran la montura de los niños para ir a pescar o ayudar en las granjas.

Hoy en día su uso más habitual es el ocio, siendo un gran caballo para paseos o turismo ecuestre por su buen carácter y su rusticidad. Sus movimientos suaves permiten que niños y personas con lesiones de espalda los puedan montar con facilidad. Además, cada vez son más frecuentes en las competiciones de resistencia por su dureza y agilidad en terrenos irregulares y escarpados, aunque pueden usarse en prácticamente cualquier disciplina por su disposición a aprender y agradar a su dueño.

Actualmente hay registrados más de 12.000 ejemplares en la RMHA aunque se calcula que hay en torno a 20.000 distribuidos por todo el país. De ellos, la mitad se encuentran en Kentucky, donde se consideran una de las joyas del estado. En Europa los Rocky Mountain están empezando a ganar popularidad desde hace algunos años, aunque la escasa cría hace difícil conseguir un ejemplar de esta raza fuera de Estados Unidos.
información tomada de: Terranea.es

Author: Alejandra Navas

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